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martes, 26 de mayo de 2009

Cuento David y los niños pobres.




David era un niño que lo tenía todo. Sus padres tenían trabajo, una gran casa con chimenea. David era un niño triste que no conocía el mundo de los demás niños que no tenían casa. Sus amigos Cintia y Rubén también tenían una gran casa con jardines y piscina. Cuando iban al colegio nunca jugaban con los demás niños que no fueran como ellos.


Un día estaban hartos y aburridos y decidieron acercarse a ellos. José era un niño que estaba en una silla de ruedas. Sandra era una niña muy linda pero era gitana y casi todos la rechazaban. Ismael no tenía nada pero los tres tenían algo en común: eran pobres. David empezó a contarles su vida: que tenía una habitación muy grande, videojuegos y ordenador.

Cintia dijo: "Yo tengo muchísimos vestidos y todas las muñecas que anuncian en la tele. Rubén dijo: "Yo también tengo vídeo y ordenador y un montón de juguetes. Entonces José dijo: "Yo no tengo eso que vosotros decís, ni tengo esa casa grande". Le preguntamos: "¿Qué tienes entonces?" "Yo tengo unos padres que me cuidan con muchísimo cariño, tengo una casa muy pequeña, sin chimenea ni nada que pueda dar calor, pero tengo el calor y el amor de mis padres y hermanos". David le preguntó: "¿Con qué juegas entonces?". "Yo y mis amigos nos inventamos juegos, nuestro padre nos hace los juguetes y son maravillosos. Yo aunque esté en silla de ruedas y no pueda andar puedo jugar y hacerlo todo. Y si algo no puedo Ismael y Sandra me ayudan." David le pregunta: "¿Y cómo eres amigo de Sandra que es gitana?". Él le responde: "¿Qué tiene ella que no tenga Cintia?. Nada, entonces por qué no voy a ser amigo de ella". David le dijo: "Mis padres no son como los tuyos. Casi no los veo. A mí me ha criado una asistenta y a mis hermanos igual. Yo no sé lo que es el cariño y el amor que tú dices, y con mi hermano me llevo muy mal. Cuando estamos juntos al lado de la chimenea no siento calor, sino la frialdad de mis padres, que quiero hablar con ellos y no me escuchan. Los fines de semana que están con nosotros, para que los dejemos tranquilos nos compran un nuevo videojuego. Y ya estoy harto, necesito que escuche mis problemas, y sobre todo que me demuestre lo que tú dices: cariño, comprensión y amor. Además ellos no dejan que me junte con otros niños que no sean de mi clase y menos con gitanos o gente de color. José le dijo: "Habla con Sandra, verás que niña más linda. Estoy seguro de que es mejor que Cintia". "Vale luego te lo cuento". David se fue a hablar con Sandra, cuando ella le contó que son iguales que ellos, que sólo tienen distintas culturas que si se conocen tienen cosas maravillosas. Pero la gente no ve eso. Sólo ven cuando hay peleas y les echan la culpa de todo. La mala fama que tenemos. Pero la gente no ve la unión y el amor que hay entre nosotros y que no le hacemos daños a nadie.

Nosotros no robamos bancos. Si robamos es para comer, ni ponemos bombas. Pero la gente nos odia tanto que si hacemos algo de lo que ellos hacen, aunque sea una sola cosa es como si fueran miles. Yo vengo de varios Colegios, igual que mis hermanos. En ningún colegio nos quieren. A mi hermanito con sólo cinco añitos el primer día de clase lo apedrearon y le tuvieron que dar varios puntos. A mí también me apedrearon y me echaron del colegio. Y yo no he hecho nada, ni mis padres. Aquí sólo tengo a José e Ismael. Ellos son verdaderos amigos y me protegen. El único delito es que soy gitana, no tengo casa. Vivo en una chabola.  

La mitad de los días mis padres no tienen que darnos de comer. Pero su cariño, amor y comprensión nos alimenta y a pesar de no tener nada soy feliz". David le respondió: "Pues yo no conozco nada de lo que me dices. José, no conozco esa paz y amor que vosotros tenéis. Yo lo tengo todo y no soy feliz. Y a Cintia y Rubén les pasa igual, nos falta algo". Sandra les respondió: "Lo que os falta no se compra con dinero, el amor y la comprensión no cuestan dinero. Vuestro padre lo quiere comprar dando tantas cosas superficiales y no os da lo que tanto necesitáis: el amor, la paz y la comprensión que nos dan nuestros padres". David le dijo: "Nuestro padre habla mal de vosotros y de otras razas y nos impide acercarnos a vosotros" "¿Y por qué lo has hechos?" le preguntó Sandra. "Porque estabamos hartos y aburridos de nuestros juegos. Sentía curiosidad por saber como sois". "Pues ya lo ves, no soy un monstruo ni me como a nadie como dice la gente. Si nos dieran una oportunidad, pero nadie lo hace. Y a veces lo hacen pero como nos han hecho tanto daño no nos fiamos. Mira David, tengo una amiga que está en un colegio mixto, hay gitanos, gente de color, de todas las razas. Y se llevan de maravilla. ¿Y sabes por qué? porque desde pequeños están juntos y han sabido respetar y valorar su raza y cultura. Y ellos se la trasmitirán a sus hijos. Así el día de mañana ni vosotros seréis racistas ni nosotros. Pero la pena es que estos colegios casi no existen, y donde vamos nos rechazan, yo por ser gitana, otros por el color de su piel". David le dice: "tenía razón José eres maravillosa, mejor que Cintia, tu sabes comprender, escuchar, sabes valorar las cosas y respetar a los demás, sabes sacar partido de una simple lata vacía, en cambio nosotros estamos vacíos". "¿Eh, Ismael, tú que estas muy callado, no cuentas nada" "Pues sí, yo también tengo mi historia. Yo tampoco tengo casa, pero antes tenía una tan grande como la vuestra y teníamos de todo menos padre. Mi padre era cazador furtivo, y con eso nos hicimos ricos, pero hasta que un día se acabó. 

 Lo pasamos muy mal. Mis padres en aquellos tiempos eran como los vuestros, apenas los veíamos, y me sentía igual que vosotros, pero un día mi padre se dio cuenta que matar y destruir así a los animales era horrible y lo dejó. Entonces nos arruinamos. Tuvimos que dejar esa gran casa y todo lo demás e irnos a una más pequeña de alquiler, donde vivimos ahora. Al principio lo pasé mal porque no tenía ni idea de nada. Si quería un juego nuevo que salía en la tele al momento lo tenía y de pronto al no tener nada, poco a poco me di cuenta de qué tenía algo maravilloso y era tener padre que me daba un gran cariño y amor, que me hacía comprender y respetar a los demás. Mis padres tampoco podían ver a los gitanos ni a otras razas que no fueran la suya. Y mira ahora, los adora, y a los animales los odiaba y ahora no mata ni una mosca. Me ha enseñado tantísimas cosas y a cual más maravillosa. Prefiero esta vida que tengo ahora a la de antes. Yo era un egoísta, no podía ver a los gitanos ni a los de color, y de los minusválidos me reía y burlaba. No sé porqué lo hacía". David le respondió: "Nosotros somos así, y si te soy sincero nosotros veníamos a reírnos de vosotros y burlarnos, como estábamos aburridos pensábamos pasárnoslo bien, pero nos habéis dado una lección que jamás olvidaremos". David le respondió sois maravillosos, quiero ser amigo vuestro, si me queréis aceptar a mí y a mis amigos". Sandra le respondió: "Claro que sí". David le dijo: "Me tienes que enseñar todo lo que tú sabes". "Claro que sí, David, y muchas cosas más, y para celebrar nuestra amistad daré una fiesta en mi chabola, y conocerás a mi familia y a todos mis amigos". "Vale Sandra pero el problema será mi padre que no me va a dejar, si fuera en casa de José quizás". Sandra le dijo: "No tienes que mentir dile la verdad". "Pondrá el grito en el cielo y no me escuchará: "Inténtalo verás como una y otra lo consigues". Cintia se acerca a Sandra y le dice: "Perdóname por haber odiado a tu raza sin conocerla, enséñame a ser como tú. Estoy harta de ser una repipi". Sandra le dijo: "Tienes que ser tú, no lo que te digan los demás, y lo mismo que le he dicho a David, habla con tus padres, aunque no te escuchen ellos serán los mejores amigos que tengas".

Al cabo de un tiempo David le dijo a Sandra: "¿Sabes que Cintia ha cambiado? Ahora es más bondadosa, más humana. Ahora tenemos un amigo de color, es genial nos lo pasamos a tope. Antes estaba todo el día enganchado al videojuego y a la tele, y ahora paso.

Desde que conozco a Randi y a sus amigos nos vamos a jugar al fútbol, hacemos un montón de cosas, y a parte estamos haciendo como una asociación para ayudar a los niños como vosotros y ayudar a los que están como José. Con mis padres no puedo contar, pero al menos tengo una profesora que me está ayudando. Con su ayuda hará que mis padres entiendan lo que quiero. El otro día me llevó a mí, a Cintia y a Rubén a otro colegio. Dimos una charla que tenemos que ayudar, valorar y respetar a los niños que están como José, sea pobre o rico, que tenemos que respetar todas las razas y culturas del mundo. Fue demasiado, Cintia ha cambiado la muñeca por los animales. A ella le gustaba mucho pero desde que Ismael le contó todo lo que hacía su padre sea ha volcado en defenderlos y ayudarlos.

Ahora es como tú de maravillosa. A mí no me gustaba, ni a Rubén, lo odiábamos. Y el otro día fuimos al zoo y fue maravilloso. La pena es que los tienen prisioneros, tenían que ser libres o tener más espacio. Cintia después hizo una carta de protesta por esto y la ha mandado a varios periódicos. Gracias a ti, Sandra a Ismael y a José y tus amigos nos habéis dado un trozo de vuestro corazón, de vuestro amor y todo lo demás". Sandra entonces le dijo: "¿Y la fiesta cuando será?". "Muy pronto. Podría mentir a mi padre, pero como tú dices hay que decir siempre la verdad, se puede echar una mentira piadora pero otra no". Tuvo que pasar un tiempo hasta que Sandra pudo dar la fiesta. Al final David pudo convencer a sus padres con la ayuda de su profesora, que le contó que desde que David era amigo de José, de Sandra y de Ismael había cambiado. Se había volcado en ayudar a quien lo necesita y que tanto él, como Cintia y Rubén daban una charla sobre la humanidad y la solidaridad. Antes había tenido problemas con ellos, pero ahora era demasiado. Ahora daba ejemplo a los mayores, impresionante. Y que esa fiesta la tenía que celebrar y ellos tenían que ir y ver la paz y el amor que entre ellos había". Al final los padres aceptaron en dejarlos ir, y algunos como los de Rubén y David fueron y la profesora. La fiesta fue demasiado y se lo pasaron a tope. Se reunieron todos los amigos y como no había problemas de espacio y además de no tener nada Sandra para la fiesta no faltó de nada, no dejó que nadie trajera nada. Sólo José e Ismael, su familia y la gente de su barrio. Todos pusieron algo, pusieron música y José sacó a bailar a Cintia y David sacó a Sandra. Jamás se había imaginado Cintia que un día bailaría con un inválido y que estaría en una fiesta en un barrio de chabolas y la mayoría eran gitanos.  

Su fiesta era en el jardín de su casa con un gran servicio o en un hotel, pero en sus doce años había sido la fiesta más maravillosa de su vida. Esto ha ayudado a sus padres a comprenderla mejor y sobre todo comprender a otras razas y culturas, que son todas iguales, pobres o ricos, y no hay que odiarlos ni rechazarlos. A David le pasó igual con su padre y con su ayuda hicieron la asociación de la paz y el amor, la tolerancia y la igualdad entre razas. El padre de Rubén había cambiado y ahora era su amigo. David podía sentarse al lado de la chimenea y sentía ese calor tan maravilloso que José e Ismael o Sandra sentían cuando estaban con sus padres y todo lo demás. Y entonces David dijo: "Ahora si tengo padre y una familia gracias a ellos". Y fueron amigos para siempre.

FIN

Mari Valverde Cerezo.
      

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